La elección del domingo fue operada por tahures oficiales de grosera idoneidad. La orden fue secuestrar las boletas de Carrió y también de otros. Maniobra torpe pero efectiva. Ante la queja, venía una módica reposición, y minutos después la maniobra para ningunearlas otra vez. Las papeletas parecían puestas al tun tun ex profeso. No todas. En la mesa 5006 de Retiro, (donde voté) sobresalían pilas de Cristina como torres gemelas de 20 centímetros. Las demás eran como sobres de sorteos de Susana Gimenez. Al faltar mi boleta, salí y reclamé. El jefe de mesa plantó cara virginal, detuvo el acto y solicitó préstamo a la mesa contigua. Volvió con unas pocas y tan expuestas que le avisé que era ilegal que mostrara mi voto a los demás. No se inmutó. Cabreado, al menos voté. Luego supe que mi caso fue “normal” en casi todo el país. Aunque no surrealista como el de una mesa femenina de San Isidro. Eran las 20.30 y seguían votando. Pero vino un gendarme con un dato que les suspendió el juicio. “Ustedes todavía sin votar y en la tele ya dijeron que Cristina es presidente”.(sic)
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Eduardo Betas dijo: 1 Nov 2007 - 07:42
Estimado Peicovich: de verdad que es grotesco e insultante lo que cuentas respecto a las maniobras oscuras que se denuncian. Si parecen extraídas de las viejas crónicas de principios del siglo pasado cuando el conservadurismo…
La diferencia es que la ciudadanía del nuevo siglo está mucho más avispada que los compatriotas de principios del siglo XX que se arriesgaban a cualquier cosa por ir a votar. Además de que los controles de los fiscales deben haber funcionado muy bien.
Las pruebas están en que pese a esas aviesas maniobras que mencionas, fue precisamente en Retiro donde la señora Carrió tuvo la mejor elección de la ciudad (23.306 a 6.788). Por lo que, al menos en esa circunscripción, la maniobra fue torpe pero no efectiva. Menos mal.
Siempre le agradezco a twitter, a Darío, a internet la posibilidad de dialogar contigo.
Un abrazo
Eduardo Betas