El operativo infinito contra los setenta kilos (más bastón) de Bin Laden sólo ha servido para azuzar el hormiguero islámico. El mundo (como el pez) por la boca muere. La decadencia del lenguaje que se usa prueba la fragilidad del mundo en que se vive. No hay rigor ni temblor. Atravesamos un campo minado de siglas y vocablos de altísima sensibilidad: terror, islam, occidente, satán, bien, mal, justicia infinita, libertad duradera, fuego. Los motivos por los cuales la realidad es hoy “tal como es” solo se conocerán dentro de medio siglo cuando levanten la veda impuesta a los documentos tenebrosos que la diseñan. Esos a los que distintos poderes asignan carácter de secreto siendo que son públicos. O sea, nuestros.
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Buda dijo: 7 Nov 2007 - 15:41
El sr. Bin Laden…si es que vive, debe estar riéndose de cada intento de atraparlo…
Claro..despacito.
La diálisis le duele cada vez que se ríe fuerte.
Que mundo decadente y fantasioso es el que nos ampara.