A esta altura, el solo hecho de hablar de “los blogs” resulta tan absurdo como hablar de “los libros”, “las películas” o “los diarios”. Quiero decir que cuando alguien habla de “los blogs” y no especifica a qué se está refiriendo, da por sentado, de entrada, que no entiende de qué va la cosa, y que en cualquier caso tiene, aunque no lo declare abiertamente y en muchos casos trate de ocultarlo, una relación torpe, resentida y senil con aquello de lo que habla. De modo que lo siento, pero en esos casos no paso de los titulares.
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